Nuestro taller en imágenes
Una selección de rincones y detalles que muestran cómo trabajamos la madera, la luz y las texturas en cada encargo. Son fragmentos de proyectos reales, sin poses ni escenografía.
Somos un taller dominicano de diseño de interiores formado por personas que entienden la vida urbana de Puerto Plata y el resto del país. No venimos a imponer un estilo: venimos a escuchar cómo usas tu casa, tu oficina o tu local, y a convertir esa rutina en un lugar con carácter.
Cada proyecto lo atiende un equipo pequeño, con un responsable directo y el apoyo de especialistas en iluminación, mobiliario y acabados artesanales. Así mantenemos la cercanía del trato y la coherencia del diseño de principio a fin.
Arquitecto de formación y fundador del taller. Define la línea conceptual de cada proyecto y supervisa que la distribución responda al modo de vida real de quien habita el espacio.
Especialista en apartamentos y viviendas urbanas. Trabaja la paleta de tonos arena y terracota, la selección de mobiliario y el equilibrio entre luz natural y artificial en espacios compactos.
Responsable de locales gastronómicos y estudios creativos. Piensa el flujo de clientes, la durabilidad de los materiales y la identidad visual que el negocio necesita comunicar desde la puerta.
Diseña la capa de luz de cada ambiente: temperaturas cálidas, puntos de lectura, acentos sobre texturas y escenas que cambian según la hora del día.
Coordina a los artesanos locales que fabrican muebles, lámparas y revestimientos. Supervisa el montaje en obra y garantiza que cada detalle llegue instalado como se aprobó en los planos.
Una selección de rincones y detalles que muestran cómo trabajamos la madera, la luz y las texturas en cada encargo. Son fragmentos de proyectos reales, sin poses ni escenografía.
Nacimos en Puerto Plata con una convicción sencilla: un espacio bien pensado cambia la forma en que se vive y se trabaja. No decoramos por decorar; ordenamos, iluminamos y elegimos materiales para que cada ambiente responda a quien lo habita. Trabajamos con madera local, fibras naturales y una paleta que recuerda al Caribe, porque creemos que la identidad de un lugar se construye con lo que ya existe alrededor.
Antes de proponer un plano o un color, estudiamos cómo se usa el espacio en el día a día. Una oficina pequeña no necesita lo mismo que un local gastronómico, y eso se nota en cada decisión de distribución.
Preferimos la madera reciclada, el mimbre, el lino y los acabados artesanales antes que soluciones genéricas. Cada textura aporta calidez y hace que el proyecto se sienta propio, no sacado de un catálogo.
No entregamos planos y nos despedimos. Estamos en la selección de mobiliario, en las compras y en la supervisión del montaje, para que lo diseñado se concrete sin perder el rumbo.
El objetivo no es un cambio superficial de temporada, sino que el espacio funcione mejor cada mes. Una buena iluminación y una distribución clara se notan en la rutina, no solo en la foto inicial.